Rafael Ventura | 2.0 y emprender desde la Universidad
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— 2.0 y emprender desde la Universidad

¿Por qué seguimos haciendo cosas similares si el entorno es distinto y amplía las posibilidades? ¿Qué ha cambiado en las estrategias de apoyo al emprendedor desde la Universidad en el nuevo espacio 2.0?
En la última entrada, Universidad 1.0 y alumnos 2.0, señalaba la necesidad de adaptar el proceso de enseñanza-aprendizaje para adaptarnos a un nuevo contexto donde las formas de interactuar y transmitir el conocimiento han cambiado de manera radical.
Igualmente, el escenario es distinto para el diseño de estrategias que fomenten la aparición de emprendedores entre la población universitaria.

No se trata únicamente de disponer de nuevas herramientas y el uso que podemos hacer de ellas en las asignaturas de creación de empresas.
Aunque se podría hablar de cómo utilizarlas. Seguramente, estaríamos de acuerdo en la utilidad que tiene para un emprendedor, el hecho de narrar en un blog el proceso de creación de su empresa o cómo ha ido madurando su idea inicial. También podríamos hablar de las wikis como herramientas de trabajo colaborativo y su utilidad para formar equipos multidisciplinares implicados en trabajos de innovación. Facebook es una herramienta que ya ha mostrado su utilidad para compartir recursos y conocimeintos en un grupo. Y a través de twitter compartimos fuentes de información y conocimiento.
Herramientas que ya utilizan otras universidades para compartir y colaborar. ¿Qué hace Berkeley en iTunes? ¿Qué mueve a Standford o Harvard cuando nos permiten el acceso a sus recursos?
De todas formas, son cuestiones referidas a las herramientas y éstas son tecnologías que tienen ciclos de vida cortos.
Es más importante hablar de los cambios que significa la 2.0 para la creación de empresas desde la Universidad. Y para ello, habría que aclarar qué es la 2.0? En función de la disciplina o el interés con el que te aproximes a esta pregunta, la respuesta será diferente.
Para mí, que me interesa el estudio de las organizaciones y cómo diseñan sus estrategias, la 2.0 es un nuevo tablero de juego. Cuando hablamos de cambiar el tablero de juego en cualquier juego, cambian las reglas, los jugadores y las estrategias de los mismos.
Este cambio siempre supone amenazas y oportunidades. ¿Cómo debemos reaccionar desde la Universidad a este cambio y cómo podemos aprovechar las oportunidades que se presentan para fomentar la innovación y la creación de empresas?
Las respuestas deben estar basadas en:

1. Colaboración.

En el nuevo escenario, las estrategias están basadas en la colaboración. Colaboración entre iguales. Universidades, incubadoras, inversores, emprendedores, todos deben participar en ecosistemas de innovación.

Al hablar de colaboración hablamos de gobernanza. Pero también la colaboración ha de apreciarse en el diseño de la formación a emprendedores. ¿Quién puede emprender sin basarse en una red de colaboradores? En el plan de negocio, ocupa más espacio con qué vamos a contar que con quién vamos a contar. Don Tapscott nos describe un nuevo tipo de capital en las empresas, que es el capital digital. No describimos y valoramos el capital digital en los planes de negocio. Ni en las asignaturas de creación de empresas. ¿Dónde están recogidas las competencias para colaborar en los nuevos planes de estudio que hemos aprobado en las universidades españolas?
A los emprendedores, los convocamos desde la Universidad más para competir que para colaborar. Los concursos de ideas empresariales me parecen acciones que deberían ser replanteadas. Se dedican los recursos a una competición que destaca unas ideas y anula la visibilidad de las demás.

2. Transparencia y Apertura.

En la Universidad hay un problema de visibilidad interna. Nos estamos perdiendo muchas cosas. No sabemos a qué se dedican los alumnos. En la Universidad hay un capital humano que hace cosas y crea sin que sean apreciadas y orientadas hacia una nueva unidad de creación de valor. Hay gente creando en la Universidad y que no lo hacen con la intención de crear una empresa. Pau García Milá, contaba en una simpática entrevista con Buenafuente,  cómo dos chicos muy jóvenes idearon un sistema que les permitiera colgar archivos en la Red para que siempre estuvieran disponibles. Dos años más tarde, se dieron cuenta que lo mismo se dio a conocer como cloud computing.
Zuckerberg, confesaba que no sabía que al crear facebook estaba creando una empresa.

¿Qué quiere decir ésto? Que hay un capital tremendo que se está empleando en crear cosas nuevas pero que no entra en la propuesta que se inicia desde la idea de negocio hasta la consolidación.

También hay un problema de visibilidad externa. Los agentes externos no conocen los resultados que se generan en la Universidad. Hay que fomentar la cultura de la apertura y la transparencia en nuestros emprendedores. Si una idea es lo suficientemente buena, ¿Por qué esconderla? ¿Por qué no relatarla en un blog? ¿Por qué no cuenta el emprendedor en qué estado se encuentra a cada momento su proyecto? ¿A quién pretende suscitar el interés con la ocultación de información?

3. Nuevos jugadores. 

En el escenario 2.0 aparecen nuevos jugadores que deben centrar la atención de los responsables de la promoción de nuevas empresas. En la red, lo pequeño es hermoso. Me gusta destacar la irrupción de una figura que ya describía en la entrada Miniemprendedores o emprendedores a tiempo parcial. Igualmente, existe gente que participa en experiencias de crowdsourcing y crowdfunding. Los nuevos jugadores explican que ya no podemos diferenciar entre emprendedores y no emprendedores. Existe una tipología de alumnos más amplia y en base a su participación en procesos de creación de valor.    

4. Benchmarking. 
Las mejores Universidades han desarrollado o participan en ecosistemas generados en la Red para facilitar la interacción entre los emprendedores, el intercambio de experiencias y el contacto con los agentes externos. En la Red casi todo tiene un carácter emergente y la mayoría de las estrategias no tendrán éxito. En este contexto, es necesario observar qué hacen quiénes están marcando tendencias y adaptar sus respuestas a la realidad de cada Universidad. Es una vía disponible para reducir la incertidumbre y el riesgo.
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