Rafael Ventura | Cientos de Communities Managers
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— Cientos de Communities Managers

En la pasada edición de Emprende 21, Enrique Dans y Antoni Gutiérrez hablaron de las “élites desconectadas y las bases enredadas”. Qué significa la Web 2.0 y qué implicaciones tiene no estar en la Web Social para empresas, organizaciones o líderes políticos, centró parte de una conversación brillante.
La Red ha otorgado el poder a los individuos tal y como reflejaba aquélla portada histórica de la Revista TIME y que nos elegía a todos y cada uno de nosotros como los personajes del año.
Ha cambiado el poder de las organizaciones en un contexto en el que 2.000 millones de usuarios están conectados a las redes sociales o un tercio de los habitantes de Africa tienen acceso a través de teléfonos móviles. 

En un momento de la presentación, comentaron la noticia de que Hugo Chávez, Presidente de Venezuela, había contratado a 200 personas para getionar su cuenta de Twitter. En los nueve primeros días, la cuenta de Chávez alcanzó la cifra de 237.000 seguidores y había recíbido 50.000 mensajes. 200 personas para suplantar la personalidad del presidente y contestar a los seguidores en Twitter.

Esta estrategia, según se comentó en la charla, tiene que ver con que las revueltas originadas en la red y que han sucedido en los países del norte de Africa, no hayan sucedido en Venezuela. Supongamos que Chavez contrata a 200 personas para contestar a los mensajes en Twitter.

Supongamos que no era para condicionar las conversaciones en Twitter, para generar nuevos diálogos o apagar diálogos emergentes. Supongamos que no era para generar una sobreinformación sobre algunos temas y reducir la importancia de otros, y que no era para elegir cuáles son los debates abiertos. Supongamos que no eran prescriptores de opinión que realizan su actividad como aquéllos columnistas de diarios que atienden a peticiones expresas.

Nos olvidamos de que quien contrata a 200 personas es Chávez porque el personaje ya condiciona la lectura de la noticia. Imaginemos que es una reputada compañia fabricante de automóviles quien quiere intervenir en el debate sobre los vehículos eléctricos o una empresa energética que está interesada en generar opinión sobre la seguridad de las centrales nucleares. Y calculemos cuánto cuesta incorporar o subcontratar la intervención en Twitter a través de doscientas, trescientas o cuatrocientas  personas talentosas y con ideas.

¿Cuándo estemos todos en en la web 2.0 seguirá siendo válida la portada de la revista Time? ¿El poder que le concede la red a los individuos volverá a las organizaciones?

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