Rafael Ventura | Educar para emprender
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— Educar para emprender

la nnovación educativa atiende, en la mayoría de los casos a tendencias del momento actual que condicionan la demanda de los padres. Si la demanda es de idiomas se ofrecen más idiomas, y si la demanda es de TIC’s se ofrecen más ordenadores, más pizarras digitales, más equipamientos, más informática, más internet,… Si la demanda es disciplina y esfuerzo, el número de horas que trabajará el alumno en casa será desmesurada.

Esta lógica ha llegado al emprendimiento que se muestra como una nueva oportunidad de negocio o fuente de diferenciación. Queremos que nuestros hijos sean emprendedores.

Bien, ¿Cómo se educa para emprender? ¿Cómo se forman personas emprendedoras? Bueno, tendríamos que acordar qué entendemos por personas emprendedoras y después qué corresponde a cada edad.

En materia formativa hay que diferenciar entre valores, actitudes, conocimientos y competencias que hay que alcanzar. Sinceramente, en la edad comprendida entre 7 y 14 años (al menos) entiendo que sólo cabe la formación en valores y actitudes. Por ese motivo, no considero idóneo la introducción de conocimientos necesarios para la creación de una empresa. No encuentro ninguna utilidad a que se diferencie qué es una cooperativa o cómo se abora un plan de marketing por mucho que estos conceptos se adapten de la mejor forma a cada una de las edades.

Los valores y actitudes se forman en el hogar, en el juego, en el deporte, en la práctica de alguna afición, en el aprendizaje de algún instrumento musical,… Se mejora la capacidad de trabajo en equipo, la sociabilidad, el compromiso, la disponibilidad al esfuerzo, la creatividad, la curiosidad, … Es decir, existe una gran diversidad de actividades de enorme utilidad.

No obstante, existen espacios nuevos donde explorar y mejorar la formación de los más jóvenes.

¿Está relacionado el consumo responsable con la innovación y el emprendimiento? A mi juicio, muy relacionado. Una mejor formación como consumidores desde nuestra educación temprana, nos habilita para poder actuar de una manera transformadora en la economía.

Sería deseable diseñar nuevas materias y contenidos que ayuden a generar una conducta crítica frente a la oferta de bienes y servicios y que sirva para formar ciudadanos cuyas decisiones de consumo estén basadas en criterios de responsabilidad. La sostenibilidad social y medioambiental de la economía está condicionada por el comportamiento de compra de sus ciudadanos. Y además, la formación como consumidores aporta habilidades para innovar sobre la oferta actual. Conocer los atributos de cualquier oferta de bienes o servicios, saber apreciar el valor que genera y las necesidades que satisface, favorecería en un futuro comportamientos proclives a transformar la realidad para introducir mejoras que disfruten el resto de ciudadanos.

Tiempo al tiempo, y más a edades tempranas.

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