Rafael Ventura | En la cocina de Google
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— En la cocina de Google

 Nueva colaboración en el portal Emprendendores Andaluces

En la cocina de Google

En el año 1998, Google contaba con cuarenta y cinco empleados. En aquél tiempo, Sergey Brin y Larry Page estaban seguros de que su proyecto crecería y tendrían nuevas necesidades. Por ejemplo, un espacio en el que los empleados pudieran comer sin tener que salir fuera del lugar de trabajo. Decidieron que contratarían a un chef y dieron publicidad al siguiente anuncio:

SE BUSCA CHEF. ¡LOS DE GOOGLE TIENEN HAMBRE!

Una de las empresas de Internet más de moda y de más rápido crecimiento de Silicon Valley busca un chef gourmet con experiencia y creatividad para hacerse cargo de la cafetería de Google en todos los aspectos. Será responsable de la gestión de la cafetería desde la planificación del menú hasta su presentación final. El chef con experiencia que se elija debe ser creativo y saludable a la hora de planificar los menús de los miembros de Google. Hay un grupo de gente que ha viajado mucho, tiene paladar refinado y está deseoso de disfrutar de la buena mesa.

¡El único trabajo de chef con acciones de la empresa!

El candidato número 26, Charlie Ayers, reunía las condiciones que se buscaban. Cuando Brin y Page conversaron con él por primera vez, le hablaron de lo fantástico que era Google, de sus proyectos para el futuro y de la idea de cambiar el mundo. Ayers captó que estaba a punto de entrar en el lugar donde podría hacer lo que él deseaba, podría entender la cocina como una actividad creativa y que iba a trabajar para un grupo de gente sensible a cualquier innovación.

Transcurridos unos años, el trabajo de Charlie Ayers fue reconocido fuera de la propia empresa. En Silicon Valley, existía la convicción de que en Google se comía mejor que en los mejores restaurantes de la zona. Era conocido por todos que un Chef estaba sirviendo platos de gourmet en la cafetería de la empresa del motor de búsquedas. Comida casera, saludable, gratis, atenta a la diversidad cultural y exquisita que hacía del momento de la comida uno de los más especiales para ese grupo de jóvenes que formaban parte de Google. El menú era desconocido hasta 10 minutos antes de la hora del almuerzo y se convertía en un aliciente más para un grupo que en un porcentaje de un 90% contestó que lo que más le gustaba de su trabajo era la comida.

Las iniciativas de Ayers empezaron a extenderse más allá de los almuerzos. «Por fin es viernes» es un ejemplo de los encuentros que se generaron alrededor de la comida y que significaron una magnífica herramienta de socialización para el grupo.

El trabajo de Charlie Ayers alcanzó tal notoriedad que en la página web de la empresa, junto a las ofertas de empleo, figuraba un ejemplo de Menú para un día normal. Igualmente, se podían localizar las recetas o encontrar noticias divertidas sobre la comida que se consumía en Google.

La creatividad en la cocina encontraba una perfecta sintonía con el ambiente de trabajo de la organización. Según el cocinero, su «trabajo diario es crear la ilusión de que no estás en el trabajo».

Al cumplir cuatro años en la empresa, Ayers recibió como regalo una camiseta con la leyenda «Serving Grateful Googlers since 1999». Más tarde, le ofrecieron la posibilidad de comprar acciones a bajo precio de la empresa antes de que ésta saliera a Bolsa. Cuando Google alcanzó un valor de mercado muy superior, vendió las acciones que poseía e inició una nueva etapa con la apertura de varios restaurantes. De esta forma abandonaba la empresa de Brin y Page.

La historia de Charlie Ayers puede ser contada como la de un intra-emprendedor. También, como la de un emprendedor que inicia su propia aventura al conseguir reunir los recursos necesarios. Finalmente, puede ser contada como ejemplo de cómo una organización como Google procura que los valores que forman parte de su propia cultura estén presentes en cualquier actividad.

La innovación y la creatividad están en el ADN de Google. Todo lo que tiene un carácter ordinario puede alcanzar una dimensión extraordinaria. Una actividad auxiliar, que no forma parte del core business de la empresa, se lleva a cabo atendiendo a las características diferenciales de la organización.

Esta es una constante en la historia de Google. Un ejemplo particularmente simpático es la oferta de acciones que lanzó en agosto de 2005. La empresa colocó en el mercado 14.159.265 acciones. Este número está formado por las ocho primeras cifras de los decimales de π. En la anterior oferta de acciones, el objetivo era recaudar 2.718.261.828 dólares. Es decir, el número «e» base de los logaritmos neperianos.

Cualquier actividad puede ser concebida de manera diferente, puede alcanzar un carácter extraordinario.

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