Rafael Ventura | Málaga desconectada de la Red
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— Málaga desconectada de la Red
La participación de la sociedad en los procesos de innovación y el desarrollo de una cultura social de innovación exigen una sociedad conectada y que pueda participar a través del uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.
Entre las conclusiones recogidas en el documento «Reinvent Europe Through Innovation. From a Knowledge Society to an Innovation Society» (resultado de la discusión de un Panel de Expertos creado por la Dirección General de Empresa de  la Unión Europea ), se afirma que la Innovación Social exige desarrollar nuevas infraestructuras de banda ancha. «Europa está invirtiendo en infraestructuras como lo hizo en los siglos XIX y XX, como puentes, carreteras y edificios». Para aprovechar el potencial creativo de los consumidores y emprendedores, y para crear nuevos modelos de negocio e innovación social, es necesario contar con las infraestructuras necesarias y una población que haga uso de las TIC’s.

Andoni Garatzia se refiere al Sistema C+C+D para enfatizar en los cambios que se están produciendo en los proces de innovación. «El reto de la innovación no se resuelve actualmente con más I+D y dejando que los espacialistas conviertan desarrollos tecnológicos en productos o procesos innovadores. La I+D debe dar paso a la Cooperación y el Desarrollo. es decir, pasar de la I+D a la C+C+D: Conexión, Colaboración y Desarrollo».
La importancia de la conectividad de una población está vinculada a su capacidad para participar en la creación de nuevas propuestas de valor. En este sentido, el nivel de equipamiento y uso de las TIC’s que realiza la población de la ciudad de Málaga muestra signos que son preocupantes.
Según la Encuesta que realiza el Instituto Nacional de Estadística, y con datos del año 2009, el porcentaje de hogares de Málaga que disponen de un ordenador personal (56.5) es sensiblemente inferior al de otras capitales como Madrid (66.9), Barcelona (64.4), Sevilla (68.3), Valencia (64.8) o Zaragoza (63.9).
La población ubicada en la capital de Málaga realiza un uso menos frecuente del ordenador personal. El 62.6% de la población utiliza el equipamiento informático al menos cinco días a la semana. Este dato es inferior en 16 puntos al observado en las ciudades de similar tamaño. El 57% de la población afirma que utiliza Internet al menos cinco días a la semana. Esta cifra se aleja de las que se registran en Barcelona (72,9), Madrid (73,3), Sevilla (71,3), Valencia (61,1) y Zaragoza (63,5). Igualmente, el 20,2% de la población de la capital de Málaga afirma que utiliza Internet para colgar contenidos propios en la Red. En las capitales mencionadas, esta cifra asciende al 34.9, 33.3, 30.3, 27.1 y 24.5 respectivamente.
Estos datos son únicamente una muestra de las diferencias que se manifiestan con la misma intensidad en el resto de variables que son medidas por el Instituto Nacional de Estadística.
La realidad observada no es preocupante únicamente de cara a los objetivos de liderazgo que se plantea conseguir la ciudad en el escenario de la sociedad del conocimiento. Es más preocupante, la interpretación que hay que realizar en términos de riesgo de brecha digital. Una brecha digital que tiene una dimensión interna (diferentes niveles de acceso a las nuevas tecnologías en función del nivel de renta) y una dimensión externa (el acceso de la población en términos comparativos con capitales de similar tamaño y con otras zonas económicas que ejercen el liderazgo en el desarrollo de la sociedad del conocimeinto).
Imagino que en los próximos programas electorales, esta preocupaciòn ocupará un espacio adecuado a la importancia de la conexión de la población a la red.

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