Rafael Ventura | Universidad 1.0 y alumnos 2.0
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— Universidad 1.0 y alumnos 2.0

El pasado año, en el Seminario Emprende 21, tuvimos la oportunidad de contar con Ana María Llopis. En su presentación, mostró un vídeo que reflejaba una crítica no velada a la Universidad actual. En el mismo, se refleja de manera muy explícita el problema que se deriva de la diferencia que existe entre los medios de comunicación que emplean los alumnos y los empleados por el profesorado en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Debo reconocer que en un primer momento me molestó el mensaje contenido en el vídeo. Más si eramos pocos los profesores en una sala en la que se encontraban más de 400 alumnos y nos sentíamos claramente señalados. Mi primera reacción fue la de pensar que sí, que todo estaba muy bien , pero que yo tenía 300 alumnos repartidos entre dos grupos en la asignatura que imparto, que me cuesta hacer una evaluación continua de cada uno de ellos y que menos posible sería mantener una conversación en las redes sociales con mis alumnos. La primera reacción frente a la crítica siempre apunta a la justificación.
Poco después, indagando sobre los cambios que suponía la 2.0 para las organizaciones y la definición de la empresa 2.0, me encontré con una presentación que planteaba el problema que afectaba a las empresas 1.0 cuyos miembros son personas 2.0. Empecé a reconocer un problema parecido en la Universidad 1.0 que tiene alumnos 2.0. De hecho, la presentación se podía adaptar perfectamente a la realidad de la Universidad.
Además, el mensaje del vídeo comentado no lo tenía olvidado. Ana María Llopis me parece una de las personas más brillantes que he conocido y eso me movía a pensar que quizás algún margen de mejora teníamos.
Si pensabe en cualquiera de mis alumnos en la Universidad, comprendía que su encuentro conmigo se producía en un espacio físico en el que coincidía con un número  muy elevado de compañeros, a una hora fija al día y para participar en un proceso de comunicación unidireccional de uno a muchos.
Es cierto, que tenemos el campus virtual. En esta plataforma, existe un foro en el cual siempre procuraba iniciar temas de conversación. Todos y cada uno de los temas propuestos generaban una respuesta nula por parte de mis alumnos. La explicación más sencilla era una posible falta de interés por pate de ellos.

A cualquiera de mis alumnos me los puedo imaginar en casa con un portátil y conectado a Internet. Utilizando Google para buscar cualquier información que necesite. Aunque, según nos dicen, cada vez menos ya que para buscar referencias utilizan la misma herramienta que para estar en contacto con sus amigos: facebook o tuenti. Consultan en wikipedia dudas que tengan sobre cualquier materia y también crean contenidos. Pueden acceder a los contenidos 24 horas al día y siete días a la semana. Comparten contenidos en twitter, flickr, youtube,… y algunos de ellos tienen su propio blog. Los más hábiles, incluso obtienen alguna renta derivada del tráfico que han conseguido generar en su bitácora personal. También acceden al campus virtutal de la Universidad, pero únicamente para ver si hay algo nuevo y muy de tarde en tarde. No participan ni crean contenidos.
Cuando salgan de la Universidad, algunos de ellos se incorporarán a grandes organizaciones y trabajarán en equipos formados por personas que residan en distintos lugares del mundo. Es posible, que no lleguen a conocer nunca al Director de su Área de Negocio. No obstante, conocerán en cada momento sus intenciones y sus reflexiones sobre la orientación estratégica de su Unidad gracias a que estarán suscritos a su blog. Igualmente, su responsable directa tendrá las ideas mejores en cualquier lugar y cuando eso ocurre las grabará en audio para subirlas al blog que comparten.

Es decir, cualquiera de mis alumnos estará utilizando en la Universidad unas herramientas muy diferentes a las que usa en su vida personal o utilizará en un futuro empleo.

Este curso que acaba, Miguel Angel Romero y yo compartimos asignatura y tomamos la iniciativa de crear una grupo en facebook para comunicarnos con nuestros alumnos. Una tímida iniciativa que significaba el empleo de redes sociales.
El cambio ha sido brutal. De la nula interacción con los alumnos en el Campus Virtual pasamos a un espacio en el que se abrieron más de 420 temas. Algunos de ellos, provocaron más de cien comentarios y hay que sumar los me gusta. En este espacio, hemos compartido vídeos relacionados con los temas de clase, hemos comentados material disponible en la red, hemos discutido sobre casos prácticos…

El mero empleo de esta herramienta ha aportado una dinámica y unas posibilidades diferentes a la asignatura. Pero lo relevante, no es el empleo de una herramienta. No cabe duda, de que sería importante conocer las posibilidades de las herramientas 2.0 para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje: cómo utilizar facebook, cómo twitter puede ser empleado para compartir conocimiento entre un grupo de alumnos, cómo un blog le ayuda al alumno a madurar y asentar los conocimientos que va adquiriendo o como los podcasts y vídeos mejoran la retención de los nuevos conocimientos.
Aun así, lo más relevante es reconocer que existe un cambio de escenario y que el espacio 2.0 facilita la interacción y la transferencia de conocimientos. Y esto no es un cambio operativo: cambiamos las herramientas. Es un cambio estratégico: cambiamos las formas de actuar, de relacionarnos, asumimos los valores inherentes a una comunicación de todos con todos y entre iguales, una comunicación abierta, transparente,… Un cambio hacia una Universidad abierta tal y como la define Andrés Pedreño:  “Una Universidad académicamente emprendedora, capaz de integrar tecnologías y aplicaciones 2.0 en todas sus actividades universitarias, especialmente la docencia y la investigación, y decidida a implementar entre sus colectivos la filosofía innovadora y creativa definitoria de la web 2.0”
Y, ¿cómo debemos reaccionar desde la Universidad? ¿Cómo debemos evolucionar hacia una Universidad abierta o una Universidad 2.0?
En mi opinión, el primer paso es reconocer que estamos mal. Hay un escaso nivel de implementación de la web 2.0 en la docencia, la investigación y la política universitaria.
Seguimos con un Universidad definida por departamentos estancos, cerrados y poca interdisciplinariedad. La Universidad no ha ejercido el liderazgo. Sí lo hizo con la web 1.0, que no exigía un cambio en nuestra cultura y nuestros procesos. Ahora, la Universidad no es protagonista. La Universidad es inmigrante digital y se ha producido una brecha entre la Academia y los alumnos.
El segundo paso, será reconocer que una Universidad abierta no es una opción. Es clave para su supervivencia. El conocimiento se transfiere en espacios en los que la Universidad no asume un rol principal. En este escenario, la Universidad se puede quedar fuera, están saliendo nuevos competidores y tendrá que adaptarse rápidamente.

No Comments
  • Isa
    Posted at 08:29h, 25 septiembre Responder

    Quizás tod@s necesitemos una (re)evolución y (re)educación: la Universidad para adpatarse a la sociedad de la que forma parte; el docente para adaptarse a su público principal, los estudiantes; y los estudiantes para hacer un uso racional y responsable del entorno 2.0, todo lo que aparece en Wikipedia o Google no es verdad, verdadera… Nos queda a tod@s mucho por hacer y aprender (Isabel Ruiz Mora)

  • Anónimo
    Posted at 08:40h, 25 septiembre Responder

    Si aceptamos las premisas del artículo, no hay nada que objetar. Pero es me cuesta aceptarlas. Yo creo que tenemos alumnos nativos 2.0 que tienen un buen nivel de formación a todos los niveles, pero hay otros que son nativos 2.0 y nativos lectoescritores, pero que todavía no han acabado de engancharse al mundo de las inquietudes humanas, culturales, etc, no tienen buena formación y ni leen 8 libros, ni mucho menos 25.000 páginas web. Lo que yo me he encontrado con más frecuencia son nativos en el consumo inconsciente de recursos tecnológicos enfocados al ocio y a las relaciones de amistad.
    Por concretar:
    1. Independientemente de si somos alumnos o profesores, el nodo más importante de la red somos nosotros y que la red sea real o virtual no ha de ser excluyente sino complementario. Lo malo es no tener nada que decir, no querer o no saber. El medio ¿qué importa?
    2. Si hay un buen dominio de los lenguajes y cosas que decir con ellos, lo que menos me importa es el medio por donde canalizar la comunicación: la clase, un blog, facebook, un foro, una videoconferencia. Cuantos más medios se dominen mejor, pero primero el burro (saber y querer decir) y luego el carro (el medio)
    3. Si alguien me dice que le gusta el cine pero no quiere leer un papel un artículo sobre cine no le creeré. Igual que si alguien me dice que no leerá nada que esté en un blog, tampoco le creeré.

    Gasparhauser13 en twitter

  • Natalia Martínez León
    Posted at 08:48h, 25 septiembre Responder

    Estoy de acuerdo con Gaspar que damos por hecho que todos los alumnos son nativos digitales cuando luego hay muchos que no, se quejan del tiempo, del uso de TICs… Creo que el uso de redes debería ser consensuada entre alumnos y profesores, qué peso tendrá en el curso, puede que a mi me parezca maravilloso y se me vaya la mano en cuanto a su uso. Al principio se podría hablar con ellos, como se hace con el trabajo colaborativo, todos de acuerdo con las reglas del juego.

  • Ana Belén
    Posted at 08:54h, 25 septiembre Responder

    Ser reticentes a cualquier novedad o cambio siempre es la primera reacción cuando se nos proponen nuevos planteamientos, pero no cabe duda que el uso de las múltiples herramientas 2.0 en la enseñanza universitaria debe ser un objetivo común a partir de ahora. Por otra parte, también es cierto que hay áreas en las que resulta fácil incorporar el uso de redes sociales o blogs por el propio contenido de las mismas, pero pienso que hay que hacer un esfuerzo por 'reinventarse' e intentar buscar iniciativas que propicien un entorno de aprendizaje más adaptado a las nuevas tecnologías.

    Ana Belén Ruiz Mora.

  • Anónimo
    Posted at 08:55h, 25 septiembre Responder

    ¿Hasta cuando vamos a seguir enseñando las cosas como hace 30 años? Hay profesores que se han acomodado y no han evolucionado en sus clases, incluso sin adaptar los contenidos a las situaciones continuamente cambiantes que la sociedad requiere (José Luis Galán)

  • Anónimo
    Posted at 10:25h, 29 septiembre Responder

    Los profesores tenemos la obligación (no es una opción) deontológica de estar lo más al día que podamos y de ayudar a nuestros alumnos a prepararse para el mundo real, por lo tanto deberíamos aceptar con total naturalidad el seguir aprendiendo. Pero en mi opinión les hacemos un flaco favor cuando les inducimos a creer que son expertos en las últimas tecnologías por el hecho de haber nacido entre ellas, cuando a veces no saben buscar en la web de la UMA la información sobre un máster, o cuando no saben abrir un documento digital o pasarlo de un formato a otro. Lo peor es cuando nosotros mismos nos declaramos ignorantes en NNTT que son todo un mundo (tan gigantesco como la realidad). Es casi imposible conocer todo y más saberlo manejar bien, pero entre todos (alumnos y profesores) es fácil complementarse y trabajar en equipo.
    Una última idea, los que hace 30 años pusieron en marcha todas estas tecnologías aplicables al conocimiento y al aprendizaje no eran nativos digitales, eran nativos lectoescritores con muchas ganas de innovar. Las nuevas tecnologías no desplazan a las anteriores, las integran, las combinan y las potencian; hay que tratar de ser bueno en varias de ellas y apoyarse en otros que nos complementen (Gaspar Hauser, ejemplo de los sin redes de apoyo social)

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